La Historia de un Becerrero
Les voy a hacer un relato desde el principio al final,
cómo se forma un llanero haciendo trabajos duros.
Comencé desde pequeño, apenas tenía 5 años
ya yo era un becerrero.
En Aguaro e Iguarikitó, Begonia y Medanito
fueron mis primeros correderos.
Bosque Juan y Ranal, Las Yeguas y Totumero,
Macanillal y Los Indios, Retajao y Sutilero.
A las 3 de la mañana ponía la pata en el suelo,
después de colar café salía con rumbo al chiquero
Cuando llegaba el patrón ya tenía suelto el tranquero
y venían apuraditos tocando los primereros.
El ordeñador cantando con la camaza y el rejo
gritaba desde el corral «¡déjame salir, Lucero!»
Los llamaba uno a uno por nombre que les pusieron
y así tenía la ventaja para terminar ligero.
Después soltaban las vacas y salían agiladitas
con rumbo hacia el comedero
y yo agarraba otro rumbo a encamenar los becerros,
que de regreso traía las bestias para el paradero.
Luego seguía mi trabajo, tarea de todos los días,
en verano y en invierno haciendo todos los oficios
sin poder decir «no puedo»,
ya estuviera el sol bravo o cayendo un aguacero.
Todas las obligaciones solito las iba haciendo:
buscar agua, cargar leña, tostar el café y molerlo,
cocinar, fregar y barrer, y después echarle el suero
a los becerritos sutes, a los cochinos y los perros.
A llano cuando era llano, dice un dicho verdadero
Ahí les dejo con cariño la historia de un becerrero
Tradiciones de mi llano con el tiempo se perdieron,
como yo las he vivido las mantengo en mis recuerdos.
↓ ↓ Tu opinión es importante, déjanos un comentario ↓ ↓

