Tres cantantes del momento – Jorge Guerrero

100% Música Llanera

Tres cantantes del momento
(Jorge Guerrero, Alí Salinas y Rafaelito Herrera)
– Aquí está Jorge Guerrero,
apureño, sabanero
de musa y melodía grata,
elorzano, sano, sano,
cantautor venezolano
de constancia y brega innata.
Soy guerrero del folklore,
porque yo a mi tricolor,
cuando de cantar se trata,
lo enarbolo con cariño
cual trino de paraulata,
sintiendo dentro del pecho
el corazón de la patria.

– Parece que se encontraron
el agua hirviendo y la pasta,
y eso el negro Alí Salinas
con emoción lo relata.
El jabón de mis metáforas
nunca a mí se me desgasta,
improvisando, mis coplas
canto sin meter la pata.

– De la más noble manera
llegó Rafaelito Herrera,
brindando su serenata.
El hijo de Guanarito,
voz sublime y que arrebiata,
inspiración que florece
en la montaña más alta.
Traigo el verso a flor de labios,
sonando en todas las radios
no es que mi canto que sea asta.
Lo digo porque lo nuestro
ya hoy en día lo resaltan:
gracias a la nueva ley
ya el folklore no lo maltratan.

– Eso es verdad, camarita.
Está en la prensa, y revistas
nuestra imagen la captan.
Al talento nacional
y al acerbo cultural
con los pies ya no lo aplastan.
La juventud hace parrandas
y casi no se oyen changas
ni canciones vallenatas:
prefieren hoy un joropo
con letra de Ángel Zapata,
más criollito que un sombrero
guindando en una alcayata.

– De que brille lo extranjero,
colegas, creo que ya basta,
porque lo nuestro es mejor
y lo nuestro vale plata.
Que el joropo para mí es
como un segundo taita.
Es la melodía que hace
que mi tormento se parta.

– Caray, creo, Alí Salinas,
que de forma relancina
sacaste la mejor carta.
En el corral de mi alma
brama mi esperanza, mauta
botada aquí en mis tristezas
muy cerca de una chubata.
Toda la glosa relincha
sin bozales y sin cincha,
que, al puntor de una mata,
mi ego subió hasta las nubes,
mientras mi ánimo se hidrata.
Así se le canta al Llano
sin soltar copla barata.

– Llano, si tú eres mi aliento.
Cuando no te veo, yo siento
que la penuria me infarta.
Y creo que mi corazón
me lo arrancan de un jalón
con un puñal de dos cuartas.
También pasó a mi autoestima
incendiarse con la rima
en medio de una fogata.
Si me mudo de mi Llano,
mi muerte sería nefasta,
porque viendo sus paisajes
de amor mi musa se harta.

– La razón por la que dices
nadie a ti te la arrebata,
y hay que regar nuestra agencia
y Apure está a nuestra espalda.
Luchemos por nuestra música
que empieza la cabalgata,
sin miedo de que el disparo
nos salga por la culata.

– Luchemos como Simón,
ese que está en el Panteón,
el que murió en Santa Marta.
Simón Bolívar Palacios,
su proeza hoy está intacta,
nuestro héroe universal,
el que Venezuela exalta.
Vamos que la causa es buena.
Pongan su grano de arena
para llenar la canasta,
bajo el sentimiento puro
que en el alma se retrata
con la esencia folklorista
que en los bordones se ata.

– Los relinchos de caballo,
la picada de un gallo
de esos que ganan o empatan,
o el vuelo de una gaviota
paseándose por la costa
del bonito río Arauca,
un amor lindo y divino
de los que hacen que mi trino
le firme a Cupido un asta,
dibujando mi ilusión
con colores que contrastan,
amansando la quimera
que entre mis entrañas salta.

– Por el mar de mi amorío
ya se engrupó la fragata,
y el melado de mi querer
muchos quieren que lo bata,
verso que por ser sencillo
las condiciones acatan,
mientras que por ser del Llano
por mi acento me delatan.

– Eso es común en nosotros:
a los llaneros por el rostro
nos hallan hasta en Manhattan.
El llanero por ser bueno
y fiado no lo contratan,
porque nuestro corazón
no está hecho de hojalata.
Yo amo la bella llanura,
región donde la ternura
para brotar no dilata.
¡Qué vaina buena es bailar
con una hermosa mulata,
un guayaquén relancino
repicando la alpargata!

– El llano es un suelo dulce
donde las vacas producen
leche, suero, queso y nata,
donde a los niños les ponen,
por regla, los pantalones
enrollados a la batata.
El pueblo donde soy yo,
donde se masca chimó,
de ése elorzano chinata,
donde mi canto se viste
sin bufanda ni corbata,
ligado por el cuero
de una novilla araguata.

– En donde un corrido se grita
sin alardes de sonata,
como un cañón que se escucha
de Tinaquillo hasta Upata,
un telegrama que dice,
resaltando la postdata:
nuestro llano es el planeta
que anhelan los astronautas.

– Venezuela es lo más lindo.
Y eso quisiera escribirlo
en una inmensa pancarta.
Yo sé que muchas personas
se quedan estupefactas,
porque al país que tenemos,
señores, nada le falta.
Que lástima, no lo creo:
¡terminó el contrapunteo
de una manera ipsofacta!
Alí, Jorge y Rafaelito
se despiden entusiastas,
tres cantantes del momento
que están marcando la pauta.

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